Homenaje a Ángel Nieto

Los hay que tuvieron la suerte de crecer viendo tus carreras y, al mismo tiempo, percibieron cómo el motociclismo se hacía grande en España gracias a ti y a tus logros. Uno, otro, y otro, y otro… Y así hasta 12+1 títulos mundiales. Y así hasta 90 victorias. Y así, hasta el Olimpo del motociclismo mundial. Cogiste una chincheta para plantarla en el mapamundi del motociclismo y que todo el mundo supiera que ahí también estaba España.

Hay otros que no tuvimos la suerte de verte correr, Ángel. Llegamos al mundo cuando la semilla del motociclismo en nuestro país ya había germinado y se multiplicaban las grandes promesas del motociclismo español; muchos habían recogido tu testigo. Aun así, pese a llegar más tarde, desde muy pequeños se nos quedó grabado a fuego que un día hubo “un niño de Vallecas” que acabó siendo leyenda, que nuestros profesores de preescolar no saben darnos la lección y realmente después del 12 va el 12+1, que la Derbi era una bala roja -casi siempre con un número 1 incrustado-, que una Garelli, una Minarelli, una Bultaco y una Kreidler también eran capaces de sumar victorias y títulos si las llevabas. Ah, a mí también me quedó claro -gracias a mi padre- que no había un mejor diseño de casco que uno blanco con tres líneas negras.

Tú, que conseguiste que por primera vez se emitieran las motos en España, empezaste a comentarlas cuando te retiraste. Y claro, a los que nos apasiona este deporte desde muy muy pequeños, en los primeros compases de nuestras vidas se nos quedó grabada la voz de papá, de mamá… de Valentín Requena y de Ángel Nieto. Por supuesto. Y cuando había un ‘hachazo’ en la última vuelta, se gritaba al unísono “¡Qué bonito!”, y cuando Doohan hacía vuelta rápida, es que “el tío está pila, eh”. Y cuando Crivillé luchaba por ganarle, entonábamos ese “¡Vamos Álex!”, o escuchábamos ese “¡Vamos Little!” cuando era Sete Gibernau el que estaba peleando por la victoria. Es decir, que entre lo que nos contaron y lo que escuchamos de ti, conseguiste ser ídolo de infancia hasta de quienes no pudieron ver tus carreras en directo. Eso sólo lo logran los genios como tú, Ángel.

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Te ganaste el cariño de todos y estaba claro que el paddock era tu segunda casa. Eso se percibía cuando aparecías con esa motito eléctrica y se agolpaban a tu lado tantos y tantos aficionados para sacarse una foto contigo. Todos los pilotos españoles, TODOS, te querían. Y difícilmente habrá alguno que no tenga una historia o una anécdota a tu lado.

Pasaste de hacer alguna entrevista en el box de un Marc Márquez que apenas levantaba 1’40 del suelo a emocionarte con sus éxitos años después. Y con los de Dani Pedrosa, Jorge Lorenzo, “Alvarito” Bautista, “Julito” Simón, Tito Rabat, Maverick Viñales… Eso sin olvidar cómo saltaste el muro del circuito de Buenos Aires con 52 ‘tacos’ para celebrar el título de Emilio Alzamora, campeón siendo tu pupilo. ¿El padre de Gelete y Pablo? Sí, pero también el “padre” de todas las generaciones que fueron llegando después de ti.

Fíjate si eras grande, Ángel, que con la vida resuelta y siendo una auténtica leyenda del motociclismo, te cogías tu autocaravana para viajar por Europa y seguir dentro del campeonato. Como comentarista, como consejero, como icono absoluto. Nadie amaba la moto tanto como tú, ni tú te imaginas la cantidad de miles y miles que la amamos ahora después de que pusieras los cimientos de un castillo de campeones.

Pero no sólo eras grande entre pilotos, mecánicos, jefes de equipo o afición. Estoy absolutamente convencido de que todos los compañeros que trabajaron contigo en televisión te tenían un gran cariño y que dejaste huella también entre las diferentes generaciones de periodistas que te acompañaron en Televisión Española y Mediaset.

Eras tan grande, Ángel, que el día que Valentino Rossi logró igualarte a victorias -¡a 90, nada menos!-, te dijo que le llevases tú la moto en la vuelta de honor. Ese día, cuando desplegaste un cartel que decía “Valentino, la moto te quiere”, seguro que no eras consciente de lo tantísimo que te quiere a ti y de las tantísimas muestras de apoyo y cariño que han podido leer desde aquel 26 de julio hasta este negro 3 de agosto.

Ángel, cuando llegues allí y veas que Luis, Shoya, Daijiro, Marco, Nicky, Dani, Bernat u otros como Ricardo Tormo o Santiago Herrero, a los que bien conoces, estén a punto de comenzar otra carrera, no te olvides de tirar la caja de herramientas antes de que empiece. Igual no saben que estás allí y pretenden empezarla sin ti. En ese caso, hazlo, como si fuera Silverstone 1984. Como si te estuvieras jugando otro título, a ver si llega el 14º. Todos allí saben de sobra quién eres y te esperan con los brazos abiertos. Todos aquí sabemos de sobra quién has sido y el gran vacío vas a dejar en el paddock. Gracias por hacer grande este deporte. La moto te ha querido, te quiere y te querrá por siempre. Ángel, la moto jamás te olvidará. 

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