«Tengo claro que el día que no corra es porque yo no quiera correr»

Álvaro Bautista repasa junto a MOTORBIKE MAGAZINE su trayectoria y habla de los retos de 2024, año en el que busca su tercer título consecutivo en SBK con el desafío que implica la nueva norma del peso mínimo moto-piloto.


Álvaro Bautista es el protagonista de un nuevo capítulo de las entrevistas de MOTORBIKE MAGAZINE. El bicampeón de SBK y campeón de 125cc repasa junto a nosotros una trayectoria de más de dos décadas en el mundo de la competición, con 16 temporadas en el paddock de MotoGP -125cc, 250cc y MotoGP- y las últimas 5 en el Mundial de Superbike, donde atesora números de récord acompañado de sus dos títulos consecutivos.

A sus 39 años, en este 2024 buscará su tercera corona seguida en el Mundial de las derivadas de serie, pero tiene claro cuál es su objetivo por encima de todo: seguir disfrutando encima de la moto. Hablamos largo y tendido con el piloto de Talavera de la Reina acerca de su carrera deportiva en una entrevista en la que saca su lado más personal y que puedes ver al completo en nuestro canal de YouTube.

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«A día de hoy sigo disfrutando y pasándomelo bien; es el motor que me hace seguir corriendo»

Pregunta: Lo primero de todo, ¿cómo estás? El 2023 se cerró, en tu caso, con esa mala noticia de tu lesión, con una hernia y protrusión discal.

Respuesta: Pues sí, no fue la mejor manera de cerrar el 2023, que fue un año muy bueno. Ya estoy bastante mejor. He estado trabajando mucho para la recuperación. Esto ha hecho que no pueda centrarme en la preparación física para estar al 100% de cara la primera parte de la temporada, pero lo importante es que me encuentro mucho mejor. La prueba definitiva será en los test de Jerez, donde descubriré cómo me encuentro con la moto.

P: Te ha limitado esta pretemporada. Además, con una pretemporada diferente, porque has tenido que intentar ganar peso...

R: Exacto. Si hay una pretemporada en la que necesitaba estar mejor que nunca, era esta. Con la nueva reglamentación para el próximo año con el peso mínimo, intento trabajar para ganar un poco de músculo y no tener tanto peso extra en la moto. El objetivo era haber empezado a finales de noviembre y diciembre a trabajar esto. Sin embargo, hasta enero no he podido emplearme y focalizarme en este trabajo. Lo importante era estar bien y luego ya el resto, pero digamos que voy un poco con retraso.

P: Háblanos un poco del Ávaro del principio, el que surgió de la Copa Aprilia y la Movistar Activa Cup. ¿Queda algo de ese Álvaro Bautista?

R. Madre mía, han pasado añitos ya... Esto era en el año 1997, en la Copa Aprilia. Luego, la Movistar Activa Joven Cup en 1999, 2000… Bueno, yo creo que queda la ilusión, las ganas y el disfrute con la moto. Esa pasión que tenía con la moto y que en aquel momento digamos que no pensaba en algo como ser piloto profesional o siquiera llegar al Mundial o ser Campeón del Mundo. En ese momento ni lo pensaba, pero tenía ilusión, ganas, me gustaba pilotar y disfrutaba. A día de hoy sigo disfrutando y pasándomelo bien. Creo que es el motor que me hace seguir corriendo, porque son muchos años. Tengo esas ganas y cosquilleo antes de que empieza una temporada.

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«En MotoGP nunca tuve esa sensación de decir: 'Mira, este soy yo'»

P: Acabas de cumplir 39 años, pero se podría decir que estás en tu mejor momento, ¿no?

R: Sí, y no sólo por los resultados. Estoy consiguiendo unos resultados increíbles, sobre todo los del 2023. También el cómo me siento física, emocional y psicológicamente. Me siento en un momento de mucha tranquilidad y ganas. Creo que ahora mismo, no sé si por la madurez que te hacen ver las cosas desde otro punto de vista, he cambiado como piloto y la manera de afrontar las cosas. Estoy un momento en el que disfruto y sé cómo hacer las cosas para estar cómodo. Espero seguir bastantes años así.

P: Asombran las ganas que demuestras. Antes hablábamos de la Copa Movistar, de donde salió Dani Pedrosa; él es un año menor que tú, pero estáis los dos todavía ‘enchufados’, aunque él está en otro rol. Es bonito seguir la brecha después de tantos años, ¿no?

R: La verdad es que es bonito. Aquella Copa Movistar, que fue un ‘boom’ en España y en todo el mundo, era una cosa que nunca se había visto. Ahora tienes la Asia Talent Cup, la Red Bull Rookies Cup… tienes muchas copas de promoción, pero en aquel momento era algo nuevo. De todos los chicos que nos presentamos para la selección, que sólo nos cogieron a 25, entre ellos estaban Dani Pedrosa, Joan Olivé, Raúl Jara… Sólo llegamos esos cuatro al Mundial. Sí que es verdad que ellos tres llegaron de la mano de Movistar, digamos que tuvieron un camino un poco más fácil, entre comillas. Yo me quedé un poco descolgado de ahí, pero por suerte pude hacer mi camino y he llegado hasta aquí, habiendo currado mucho con mi gente. Al final, Dani fue Campeón del Mundo, yo también… Si me dices que de una copa promoción iban a salir dos campeones, lo firmaba antes de hacerla. Creo que es un gran resultado. Dani y yo tenemos las mismas ganas. Él en su rol y yo en el mío. Creo que sigue disfrutando de la moto como yo. En lo que hemos charlado estos últimos años en eventos que hemos coincidido se nota que tiene ganas de seguir.

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Foto: Seedorf Racing / Jaime Olivares

P: En ese último peldaño antes del Mundial, tus inicios están un poco ligados al fútbol. Nos acordamos mucho de aquel Álvaro Bautista que lucía los colores del Atlético de Madrid. Luego, con un exfutbolista como Clarence Seedorf, estuviste en tus primeros años del Mundial. ¿Cómo recuerdas aquella andadura?

R: Es curioso, porque el patrocinador era el Atlético de Madrid, y yo soy del Atleti. Fue un momento en el que iba a dejar las carreras porque no podíamos económicamente. Hacíamos en el 2001 el Campeonato de España por nuestra cuenta, con una Yamaha que compramos y que era la más barata de aquel momento. No me clasificaba entre los 36 primeros, pero durante el 2001, cuando decidimos dejarlo, justamente me llamó un mánager de un piloto que corría en el Campeonato de España. Me dijo que estaba un poco mal con ese piloto que no iba a participar las últimas tres carreras del CEV. Si le pagaba lo que faltaba, podía subirme a la moto.

Justo lo iba a dejar y me llamaron. Entre mis padres y demás usé esa última bala. Sin buscar nada, simplemente estábamos en un equipo bueno y por ver qué pasa. De no clasificarme pasé a hacer quinto en parrilla, octavo en otra, en la otra luchaba por el podio y me tiró en Jerez Andrea Ballerini. En la última carrera del CEV siempre venían muchos pilotos a correr. Estaba con Dovizioso, Lorenzo, Ballerini… iba tercero y me tiró. Entonces, este mánager dijo que me podía ayudar y buscó el contacto del Atlético de Madrid. Hicimos el Campeonato de España de 2002 con el Atlético de Madrid, y conseguí ser subcampeón. Al año siguiente, en 2003, ya estaba en el Mundial. Pasé de mitad del 2001 que me iba a quedar en casa, a piloto oficial del Mundial en 2003, en 125cc. Gracias a Clarence Seedorf, que apostó por hacer un equipo y pude entrar. Mis inicios fueron un poco ligados al fútbol.

P: Hubo más momentos difíciles sucesivos a eso. Decías que en 2001 estuviste a punto de dejarlo, pero 2005 también fue un año complicado. Estabas lanzado para ser un protagonista en el Mundial, pero fue un año de cambios...

R: A finales del 2004, creo que en las últimas cinco o seis carreras, fue el segundo piloto con más puntos. Primero fue Dovizioso y segundo fui yo. Había una proyección muy buena para luchar por el campeonato en 2005, pero decidimos cambiar de Aprilia a Honda y fue un desastre. No fuimos capaces de ir rápidos con la Honda. También se cambió mucha gente del equipo, y hasta que no se van cuadrando las cosas pasa el tiempo y en el Mundial no tienes mucho. Fue un momento difícil porque todos esperábamos luchar por el campeonato, y a final fue un desastre. Mi peor año hasta el momento. Fue distinto al 2001. Era un momento difícil, pero estaba en el Mundial y ya tenía contrato para el año siguiente. En 2001 no había oportunidades, nadie me conocía y me iba a quedar en el camino. Para mí, el momento clave de mi carrera fue ese 2001. Si mis padres hubieran dicho después de la Movistar que nos quedábamos en casa, a lo mejor yo no habría seguido y este mánager no me hubiese llamado. No corría por decir “quiero llegar a”. No, vamos porque me gusta y si podemos hacerlo, adelante. Creo que gracias a eso estoy hoy donde estoy.

P: Una parte muy importante de tu carrera deportiva son cuatro años en el Aspar Team: el título de 125 cc y tres años de 250 cc. ¿Qué puedes decir del Aspar Team? ¿Rescató al Bautista campeón?

R: Sí, de hecho, Jorge Martínez “Aspar” ya me quería fichar en 2004. Después de mi primer año, me quería fichar, pero tenía contrato con el equipo y no pudo ser. Jorge siempre había confiado en mi porque me había seguido desde la Aprilia y Movistar Cup. Cuando un piloto ve a otro sabe si tiene madera o no, y Jorge siempre ha estado muy pendiente de mí. En 2005, al final hubo esta posibilidad de ir con él, que estaba encantado. Hizo un esfuerzo porque ya tenía el equipo cerrado. Tuvimos que esperar por problemas contractuales. Cuando le dije que estaba libre me dijo que estaba todo cerrado. Habló con todos los patrocinadores y metieron una moto más.

Él me devolvió a mi el ir rápido y volver a ganar, y yo se lo recompensé con su primer campeonato como jefe de equipo. Fue una relación estupenda. Los otros tres años en 250 cc, cuando luchábamos por el Campeonato del Mundo. El primero como rookie y los otros dos luchando. A veces un poco de mala suerte nos impidió tener más opciones, pero fueron grandísimos años con Jorge. Digamos que yo creció como piloto, pero también creció el equipo. Después de mi consiguieron muy buenos resultados. Parece que encendí esa llama que sigue explotando. La verdad es que estoy muy agradecido a Jorge y a todo su equipo.

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Foto: Aspar Team

P: Sigues teniendo grandes rivales, como la última carrera del año pasado que fue una locura. Pero si nos remontamos a aquella época luchabas en 125 cc contra los Stoner, Dovizioso, Pedrosa, Lorenzo… Luego tuviste también una rivalidad fuerte y bonita con Marco Simoncelli. ¿Cómo se vive eso en la juventud? Supongo que muy diferente a las rivalidades actuales...

R: Es totalmente distinto. Antes era un poco más nervioso, sin paciencia. Muchas veces arriesgaba más de la cuenta, pero al final todo eso te sirve para ir aprendiendo y coger experiencia. Me tocó vivir una época muy difícil. Ahora los chicos que empiezan en Moto3 el mayor tiene 18 o 19 años. Cuando yo empecé en 2003 tenías a todos con el colmillo retorcido; tenías a Cecchinello con treinta y tantos, a Locatelli, Borsoi… Empecé con pilotos que hacía toda su carrera deportiva en 125cc. Antes puntuar era increíble. Ahora, tus rivales son con los que has estado corriendo el año anterior en el CEV. Antes no, había más experiencia y mucha más competitividad. Eran épocas distintas. A mi me ha tocado vivirlas. He disfrutado y luchado mucho.

He tenido muchos rivales que ganarles era muy difícil. En MotoGP, la inferioridad mecánica que había antes, que era mayor entre una oficial y una satélite, y también el nivel de los pilotos. Llegabas a MotoGP y estaban Valentino, Dani, Casey, Lorenzo, Marc, Dovizioso… hacer un top 10 era increíble. En Superbike, por ejemplo, si lo piensas estás luchando contra el mejor piloto de la historia, que es Jonathan Rea, y contra el único que ha sido capaz de ganar a Rea, que es Razgatlioglu. Estar luchando con ellos y ganarles dos años… Siempre he tenido rivales fuertes y eso se agradece, porque tu nivel también lo dicen tus rivales. Si le ganas a pilotos de ese calibre, manco no eres. Respeto mucho a todos los rivales porque, al final, te puede hacer todo lo bueno que tú eres.

P: Sobre tu etapa en MotoGP, tengo una reflexión: estuviste muchas veces en el sitio correcto, pero no en el momento correcto. Llegaste antes de tiempo a Suzuki, a Aprilia e incluso tu último año, con una Ducati satélite, también fue antes de tiempo. ¿Compartes esa reflexión?

R: Visto desde ese punto de vista, sí. La verdad es que siempre me ha tocado currar bastante en MotoGP. Empecé en Suzuki, que era un equipo oficial, pero no tenía la mejor moto en esa época. Nos costó. Mejoramos, pero nunca llegamos a tener una moto para luchar por podios. Acabé haciendo top 5. En Aprilia igual. Era complicado cuando empezamos. Hicimos un gran trabajo, porque ya en el segundo año estábamos muy cerca del top 5 en algunas carreras. Dimos un paso. Se supone que el problema era que los resultados no se lograban por los pilotos. Nos echaron a Bradl y a mí. Luego, han intentado volver a cogerme, pero yo ya lo tenía apalabrado con Aspar. Me fui con Ducati cuando hubo el cambio que prohibieron las alas. La 2017 era una moto hecha con alas, y cuando me las quitaron no funcionaba igual. He estado un poco con el gancho, en retraso o en adelanto. Recuerdo que hicimos también en 2018 una temporada de menos a más, luchando en el top 5 con motos oficiales. Incluso cuando tuve que sustituir a Lorenzo en Australia, con una moto oficial. Pero bueno, no puedo retroceder y es lo que me ha tocado vivir. Me ha hecho crecer mucho como piloto, de ser fuerte en los malos momentos. Creo que es lo que me ayuda ahora cuando todo va bien.

P: ¿Te quedó alguna espina en MotoGP?

R: Sí, tener la moto justa en el momento justo. No para ganar, pero por lo menos para decir: “Tengo una moto que yo puedo demostrar todo lo que soy capaz de hacer”. Al final, ganar o no depende de pequeños detalles. Para mi era el decir: “Esto es lo que soy capaz de hacer”. Ahí siempre he sentido que me ha faltado algo. En 250cc no gané el Mundial, pero pude demostrar que podía ganar y estar en la lucha. En MotoGP nunca tuve esa sensación de decir: 'Mira, este soy yo'. Que luego puedo no ganar, pero al menos saber hasta dónde pude llegar. Eso es lo que me ha faltado.

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«Casi el único que tiene que poner peso soy yo, es como una ley para frenarme»

P: Defíneme cuál fue la primera sensación que tuviste al subirte por primera vez a la Ducati Panigale a finales de 2018.

R: Mi sensación fue que di dos vueltas, me paré y dije: 'Oye, en la moto hay algo roto'. Claro, la moto era nueva; los ingenieros miraron todos los datos y vieron que todo estaba correcto. Y yo dije: 'Pero es que no corre'. Y me respondieron: 'Claro, es que vienes de una MotoGP, pero esto es lo que hay'. Pero fueron sensaciones buenas, porque era una moto muy parecida a una MotoGP en la manera de pilotarla, lo único que con menos potencia y los neumáticos muy, muy distintos. Fue una sensación positiva, muy distinta, porque después de toda la vida acostumbrado a aquello... La moto se movía mucho, los neumáticos flexaban de más. Pero me gustó, porque cada vez que apretaba me daba buenas sensaciones.

P: ¿Qué pasó en 2019? ¿Por qué se torció ese año?

R: Yo estoy tan sorprendido tanto de cómo empezó, porque no me explico por qué iba tan rápido, como de la forma en la que acabó, que tampoco me explico por qué tenía esos problemas. Me encontré a gusto con la moto y no sabía por qué iba rápido, no entendía bien los límites. También la moto era nueva y los ingenieros empezaron un poco a buscar de más, y creo que a mitad de temporada que empezamos a cambiar la moto para buscar más, perdimos el camino y las sensaciones, y no fuimos capaces de retomarlo.

También tuve mala suerte con alguna caída, me lesioné a mitad de año y me perdí toda la ronda de Laguna Seca, y en un campeonato en el que cada fin de semana te juegas 62 puntos... Si pierdes uno, es mucho. Todo lo que había ganado al principio, aunque ganara por mucha distancia, al final eran cinco puntos, porque Jonathan (Rea) siempre acababa segundo. Cinco más cinco, más cinco... Pero en un fin de semana pierdes 62, así que todo lo que has 'súper ganado', lo has perdido. Al final fue un poco falta de experiencia mía y del equipo. Tan raro fue el comienzo como el final, no entiendo ninguna de las dos partes. También eso me ha hecho ver las cosas desde otra situación y no adelantarme a lo que podía ser o puede ser.

P: ¿Cuánto te ha ayudado ese 2019 a ser el Álvaro Bautista que eres en la actualidad?

Mucho, porque cuando ganas tanto, lo jodido es el momento en el que pierdes. Cuando ganas, ganas y ganas, en el momento que pierdes te entra el miedo y el nervio ese. Creo que ahora eso me ha dado mucha tranquilidad, porque por ejemplo en 2023, que empecé ganando mucho, estaba esperando y preparado a perder para no tener esa sensación. Fue una gran lección que, afortunadamente, he cogido para aprender.

P: A finales de 2019 llegó ese cambio de cromos, al marcharte a Honda. ¿Qué te llevó a hacer ese cambio?

R: Me llevó a cambiar de colores el hecho de que a mitad de año nos perdimos un poco. Tenía sólo un año de contrato con Ducati y querían renovarme en unas condiciones que yo creía que no eran las mejores. Pedí unas cosas que Ducati en ese momento no aceptó y apareció HRC, que querían hacer una moto competitiva para luchar por el título, porque era un campeonato en el que querían volver a estar delante. La fábrica se iba a involucrar, iba a hacer un equipo oficial y me querían. Vinieron incluso a mi casa a hablar conmigo y cuando HRC te llega así... HRC es HRC. Fueron un poco las dos cosas y decidí cambiar.

También es verdad que con la experiencia que había tenido ese año de que era capaz de ir rápido con la moto, pensaba que si Honda hacía una moto buena, podía ir rápido también. Aposté por eso y la verdad es que era un proyecto arriesgado, porque era un proyecto muy nuevo y ni siquiera tenían la moto hecha cuando me lo ofrecieron. Me la jugué, me apetecía probarlo. Luego no salió como quisimos y estuvimos dos años sufriendo, trabajando mucho. Al final, estuvimos luchando por podios e incluso subimos al podio en algunas carreras, la progresión era buena. Lo malo también de este campeonato es que, cuando tienes una moto de base, ya está. No es como MotoGP, que puedes hacer chasis durante el año y vas cambiando. Nosotros pedíamos unas cosas que no se podían cambiar hasta que no hicieron un modelo nuevo.

Con lo que teníamos, nos defendimos bien, y esos dos años me han ayudado mucho a resistir, a aguantar, a seguir luchando y no darme por vencido. Y, sobre todo, ya que técnicamente no podíamos dar más pasos adelante, por lo menos intentar yo mejorar como piloto, mejorar mis defectos y pulir pequeños detalles míos, para todo aquello que no podía hacer con la moto, intentar darlo más de mí.

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«Cuando se hizo el anuncio de que volvía con Ducati, mucha gente dijo: 'Madre mía, ¡pero qué han hecho!»

P: Ducati y tú estabais condenados a entenderos...

R: Mucha gente, cuando se hizo el anuncio de que volvía con Ducati, dijo: 'Madre mía, ¡pero qué han hecho! Las segundas oportunidades no funcionan, que se olviden'. Pero era lo que yo quería, el equipo también lo quería y nos unimos. Yo estaba convencido de que con mis sensaciones cuando pilotaba la Honda, cómo me sentía como piloto y cómo había mejorado en algunos aspectos, si tenía la moto que tuve en 2019 podía dar un paso, porque era mejor piloto. Ese era mi objetivo y lo hicimos. Mucha gente dijo que estábamos perdidos, pero demostramos que no, que tanto el equipo como yo teníamos razón. Y al final, Campeones del Mundo, y no sólo una vez, sino dos.

P: ¿Cuánto cambia ser Campeón del Mundo a los 37 años respecto a cuando lo fuiste en 125cc con 21?

R: La verdad es que es muy distinto. Cuando gané en 125cc era muy joven y era algo que me había venido, entre comillas, natural. Cuando fui Campeón del Mundo, que quedaban todavía tres carreras, me entró el miedo de decir: 'Vale, Campeón del Mundo... y ahora, ¿qué?'. Cuando me iba a montar a la moto el fin de semana siguiente, pensaba: '¿Sabré pilotar?' Tenía miedo, dudas. 'Ya lo he conseguido, ¿y ahora?'. Sin embargo, me monté en la moto y seguí yendo rápido. Fue un poco raro.

Pero con 37 años, lo sentí que me lo había ganado ese Mundial. Que había trabajado tantos años, insistiendo, trabajando en mí y en ser mejor piloto. Esos años en Honda me hicieron ser mejor, trabajar más en mí y este había sido un Campeonato del Mundo súper currado. Con rivales como Jonathan Rea, el mejor de toda la historia de SBK, y Toprak Razgatlioglu, que es el único que ha sido capaz de ganarle un Mundial a Rea; pues he ganado a los dos mejores de los últimos siete años.

Estaba orgulloso de mí y de mi equipo, pero sobre todo de decir: 'Lo he ganado'. Era el objetivo. Lo gané y estaba mucho más tranquilo que en la experiencia que tuve en 2006, porque sabía que al día siguiente iba a ser el mismo y que nada iba a cambiar. Son dos maneras distintas de haberlo ganado y dos sabores distintos. Me gustó más ganarlo con 37 años, porque lo saboreé mucho más. Mi sensación es que me lo trabajé más; que para ser campeón te lo tienes que trabajar, pero la sensación era esa: lo he ganado, pero currando bien, bien. Más sacrificado.

P: Y ganar con 38, en Jerez, con tu familia y la afición cerca... Eso es un cuento de hadas

R: En 2006 lo gané en Australia, en 2022 en Indonesia... ganarlo y celebrarlo con los tuyos, es lo que dices, un cuento de hadas. Pocos Campeones del Mundo lo han podido ganar en su tierra, Doohan en el '98 y Stoner también en su segundo título, pero los hay contados. Ganarlo ahí fue algo increíble, fantástico y maravilloso. Encima con mis hijas allí y todo. No hay nada que se pueda parecer a eso.

P: ¿Qué te dice el 2024? Sobre todo, con ese cambio del reglamento y la llegada del peso mínimo, la denominada como 'ley anti-Bautista'

R: No es 'ley anti-Bautista', pero al final casi el único que tiene que poner peso soy yo. Es como una ley para frenarme. Entiendo que quieren hacer eso para igualar un poco el campeonato, pero no creo que sea la mejor forma de hacerlo. Al final, estás poniendo más en peligro a mi persona: una moto más pesada, más inercias, más difícil y todo se complica mucho más. Pero es lo que hay.

Sinceramente, sé que va a ser muy difícil para nosotros, que es un gran desafío, pero intento no preocuparme. Para mí, si me puedo divertir pilotando la moto, me vale. Tengo 39 años, estoy en un momento en el que estoy disfrutando mucho y si sigo corriendo es porque me lo paso bien, y porque veo que como piloto todavía estoy mejorando. Pero lo hago como un desafío personal, de saber hasta dónde puedo llegar, y cada año descubro algo nuevo.

Pero no estoy obsesionado o nervioso por tener que ganar. Sinceramente, no me preocupa si gano o no gano. Ahora mismo en mi mente no está el 'Tienes que ganar otro título'. No, porque pueden pasar muchas cosas. Prefiero ir pasito a pasito, haciendo lo mejor que pueda mis cosas y luego ya veremos qué pasa. Estoy tranquilo y no tengo ningún tipo de presión de tener que ganar, demostrar... Haré lo que pueda hacer y ya está. Y, sobre todo, intentar disfrutar, que es lo que me está haciendo seguir pilotando.

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«Tengo claro que el día que no corra es porque yo no quiera correr»

P: Has renovado por un año. Como buen atlético, vas a ir 'partido a partido', 'temporada a temporada'...

R: Al final, creo que es lo mejor con mi edad. Yo tengo claro que el día que no corra es porque yo no quiero correr. Creo que lo mejor es hacer de año en año; tanto para mí, que no tengo esa presión de tener que hacer dos años, y también para el equipo, porque si firmo dos años y el segundo voy a estar... No, quiero que ellos tengan pilotos que tengan ganas, que corran y disfruten. Creo que lo mejor para todos es hacerlo de esta manera. Todo pasa por algo, si yo me iba a quedar en casa en 2001 y sigo corriendo. Sé que voy a correr hasta que diga que no me apetece más.

P: ¿Has visualizado tu vida más allá de las carreras? ¿Te preocupa, te da miedo...?

R: No lo he visualizado. Mucha gente me pregunta: '¿Y ahora cuando te retires...?'. Pero soy piloto, no pienso en retirarme ahora mismo. No tengo más allá, pienso en el ahora, en lo que tengo. Soy piloto, disfruto y estoy trabajando para mejorar, que todavía se puede. Mientras tenga esa llama, no me deja ver más allá.

P: Por último, como cerramos siempre estas entrevistas: ¿Hay algún sueño que le quede por cumplir a Álvaro Bautista?

R: No me queda ningún sueño, porque creo que vivo en un sueño, lo que quiero es que no se acabe. Más que cumplir un sueño, no quiero que se acabe este. A nivel profesional me siento muy a gusto, muy cómodo, estoy disfrutando y están saliendo unos resultados. Pero es que a nivel personal con mi familia y mis dos niñas estoy 'que te cagas'. Si me preguntas qué más quiero, yo quiero estar así, no pido más. Con despertarme y estar así, me conformo.

La trayectoria de Álvaro Bautista, en imágenes


Fotos: Seedorf Racing / Jaime Olivares | Aspar Team | Ducati | Aprilia | Gresini Racing | MotoGP