Rins, un maestro de las remontadas: casi 50 posiciones ganadas

Que Álex Rins clasifique mal sistemáticamente los sábados se ha convertido, de forma involuntaria, en una de las mejores noticias para el espectáculo de MotoGP 2019. El piloto de Suzuki es el gran animador de la mayoría de las carreras.


Si el año pasado fue la revelación, este año Álex Rins es la confirmación. Es uno de los pilotos de referencia de MotoGP y es algo de lo que no queda ni un atisbo de duda. Tercero del campeonato, con una victoria, otro podio más y otros tres top 5. El piloto de Suzuki se ha asentado en las primeras posiciones y da la impresión de que será así a lo largo de toda o casi toda la temporada.

Pero si en algo destaca Rins es que se ha convertido en el gran animador de las carreras de MotoGP. No ha clasificado bien en todo el año, pero siempre se espera que acabe llegando a las primeras posiciones. En cada Gran Premio el barcelonés se está dejando los deberes para el último día, pero los está sacando adelante con muy buena nota. Eso sí, en Le Mans se dejó demasiada tarea para el domingo y lo pagó con un resultado muy discreto (10º) para alguien que aspira (o aspira a aspirar, valga la redundancia) al título de MotoGP.

En ninguna de las seis pruebas disputadas hasta el momento Rins ha conseguido clasificarse en las dos primeras filas de parrilla. De hecho, en tres de los seis Grandes Premios no ha llegado ni a entrar en la Q2. Salió 10º en Qatar, 16º en Argentina, 7º en Austin (victoria), 9º en Jerez, 19º en Le Mans y 13º en Mugello.

Foto: Jesús Robledo

Los resultados de los sábados contrastan notablemente con los de los domingos: 4º en Qatar, 5º en Argentina, 1º en Austin, 2º en Jerez, 10º en Le Mans y 4º en Mugello. Es el tercero del campeonato con 88 puntos, pero teniendo en cuenta la clasificación paralela que se establece con los resultados de los sábados, la que sirve para ganar el BMW a final de temporada, ahí Rins está 11º (ahí tendría sólo 26 puntos por los 132 de Márquez en esa clasificación).

Es decir, que la diferencia es abismal entre entrenamientos y carrera, algo que demuestran los 48 puestos que ha remontado si tenemos en cuenta la suma de las seis primeras carreras del año. A esto hay que añadirle que en carreras como Qatar y Mugello, en las que acabó cuarto, llegó a ir líder. El cómputo de Márquez, por ejemplo, es de sólo dos posiciones ganadas en lo que va de año: una en Qatar, dos en Jerez y una perdida en Mugello; 1+2-1. La diferencia es significativa.

Lo llamativo de las remontadas de Rins es que todas ellas han sido tremendamente eficaces y sin ningún adelantamiento comprometido o polémico en lo que va de año. En Qatar y Mugello apenas tardó en escalar hasta la primera posición, aunque en ambas se vio penalizado por el déficit de potencia en la recta de la GSX-RR respecto a las Ducati y las Honda. De hecho, en Mugello está convencido de que el problema no fue salir desde la cuarta fila: «Hubiésemos sufrido igual saliendo en segunda o tercera línea. Me costaba mucho aguantar el rebufo de la Honda y la Ducati. No podía cometer ningún fallo durante todo el circuito, porque en las curvas rápidas, en las chicanes y frenando era donde los podía coger. Quizá sí que hemos desgastado un poco más el neumático, pero lo hemos dado todo, que era lo que importaba».

Mientras la firma de Hamamatsu y Rins trabajan para darle la vuelta a la situación en entrenamientos y allanar el camino (algo que se antoja clave para no repetir situaciones como la de Le Mans), cada mala clasificación de Rins acaba siendo una gran noticia para el espectáculo. El don de remontar lo lleva en el ADN. Además de candidato al título, está siendo el gran animador de las carreras de MotoGP 2019.

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