Álex Márquez ya luce los colores del LCR Honda Castrol

Álex Márquez afronta su segundo año en MotoGP, primero en las filas del LCR Honda, con el objetivo de mantener la línea ascendente de 2020 y de ganar regularidad. No ve imposible poder conseguir su primera victoria en la categoría reina, pero no le obsesiona.


Empieza una nueva etapa para Álex Márquez en MotoGP. Tras su debut en la categoría reina con el Repsol Honda, marcado por los dos podios que logró en Le Mans y MotorLand Aragón, el piloto ilerdense arranca ahora su andadura en el LCR Honda, equipo satélite en el que estará las dos próximas temporadas.

Este viernes se ha celebrado la puesta de largo de medio equipo, ya que la presentación con Takaaki Nakagami tendrá lugar mañana. Esto es así porque ambos pilotos cuentan con diferentes patrocinadores principales dentro del equipo. Tras la presentación del LCR Honda Castrol y tras desvelar la imagen de la Honda RC213V, Álex Márquez ha atendido a los medios a través de Zoom para hablar sobre sus objetivos para su segunda temporada en MotoGP:

Del Repsol Honda en su primer año en MotoGP, al LCR Honda en el segundo. Sobre las diferencias de pasar del equipo oficial al satélite: «Es difícil decirlo cuando tienes la misma moto en los dos sitios. ¿Ventajas? Poder trabajar más en un segundo plano, en un equipo satélite, en el que la presión a priori es menos de puertas hacia fuera y hacia el espectador. Eso es algo que aporta algo más de tranquilidad. También es un equipo más pequeño y hay un contacto más directo, que es algo que también me gusta, el hecho de que sea un equipo más familiar en el que hay mucha comunicación. En cuanto a las desventajas, que no estás en un equipo oficial cien por cien. Hacia fuera es muy bonito estar en un equipo oficial, pero no siempre te puede aportar cosas positivas sólo de entrada. Es mi segundo año, pero el primero no fue natural. Este es un año en el que hay que seguir evolucionando y quemando etapas. Es por eso que desde el primer momento que tuve esta oportunidad dije que sí, porque era donde pensaba que podía seguir creciendo más como piloto y como persona».

Ve difícil, pero no imposible, lograr su primera victoria en MotoGP. Eso sí, tiene claro que no es algo que le obsesione ni su principal meta: «Si se demostró algo el año pasado y en los últimos años en MotoGP es que nada es imposible. Ha habido mucho cambio con los nuevos neumáticos y ha habido muchas cosas diferentes. Nada es imposible en esta vida. Está claro que es difícil, y que a base de trabajo se puede conseguir todo, pero tampoco es algo que me obsesione. Son etapas que hay que quemar y, si tiene que llegar, llegará, pero no es algo que me obsesione en este momento. Me obsesiona el hecho de trabajar duro, de trabajar bien, de empezar con buen pie, poder intentar estar delante y seguir la evolución que se vio en la segunda parte del año. Creo que un muy buen resultado sería estar regularmente entre el top 5 y el top 7 de cara al equipo y de cara a mí. Pero sobre todo, que haya evolución, que nunca se pare ni se estanque, por decirlo de alguna manera». 

Se pone como objetivo ser más regular. Para conseguirlo, cree que será clave mejorar los sábados: «La irregularidad vino sobre todo los sábados. Es lo que nos perjudicó más y en lo que más hay que mejorar. En carrera, aunque sea una décima arriba o abajo, todos tenemos el ritmo bastante similar. Pero esos siete u ocho segundos que pierdes en las primeras vueltas es casi imposible de recuperar y eso te hace perder la carrera completamente. Ya me costó cuando subí de Moto3 a Moto2 en el primer año. En el segundo año le empecé a coger el hilo a las qualys y luego llegó un momento en el que era mucho más rápido en clasificación que en las carreras, algo que no es natural en mí; conseguía poles, pero no conseguía confirmarlo en carrera. Es algo de entender un poco mejor los neumáticos, de sacarles más partido. La Honda es una moto que a una vuelta se hace un poco crítica, pero espero que este año mejore en ese aspecto con algunas mejoras que va a traer Honda. Yo también como piloto tengo que dar ese paso en el segundo año, entender un poco más los neumáticos y sacar más partido. Ese es el punto en el que hay que mejorar más y desde pretemporada nos focalizaremos en eso. Como también en muchos otros puntos en los que hay que mejorar, porque dejo de ser un rookie para estar en el segundo año y aún hay que quemar muchas etapas».

Aunque habrá unos 8 o 9 circuitos nuevos para él (si se cumple el calendario actual), no considera que el aprendizaje de debutante sea incompleto: «Está claro que la pegatina de rookies se tiene que quitar. Sí que a muchos circuitos no fuimos y no cogimos la experiencia con una MotoGP, pero tuvimos casi un año de rodaje con la moto. No se puede decir que seas un debutante. Está claro que no fue un año del todo real, y que aún hay que quemar muchas etapas y seguir creciendo, y seguro que hay muchas cosas por aprender aún. Ojalá se cumpla el calendario que hay en estos momentos para poder ir a casi todos los circuitos, y poder aprender y ver en diferentes circuitos cómo vas evolucionando».

Ha sido preguntado sobre el estado de su hermano Marc, con quien tampoco ha podido entrenar este invierno. Ya le ocurrió en los dos anteriores, cuando Marc fue operado de sendos hombros: «Marc está bien y animado. Ya vais viendo en redes sociales que se va sintiendo cada vez mejor y eso es positivo. Es el tercer invierno en el que no he podido entrenar con él todos los días, así que esperemos que el siguiente sea más tranquilo y podamos preparar una temporada juntos».

Sobre los pilotos que opinan que, aun con todo, Marc Márquez es el favorito: «Hay que ver cómo vuelve Marc, dónde y cuándo. Pero está claro que, cuando vuelva, será el primero que tendrá más ganas que nunca. Tendrá el hambre de volver a estar encima de la moto, de volver a ser competitivo y de volver a pisar podios. Es pronto para hablar. Cuando lo dicen los rivales es por el juego de meter presión o de apuntar hacia allí. Cuando se empieza la temporada, los 22 que estamos en la parrilla tenemos opciones de ganar y después de unas cuantas carreras se va definiendo quién está más preparado para luchar por el título».

Levantar la moto a la salida de las curvas es el aspecto que más le gusta de su pilotaje, pero le pone una pega: «¿En lo que "más me gusto"? Levantar la moto. Fue algo en lo que me insistieron desde el principio en el Repsol Honda. Es algo que me gusta, pero también en lo que peco en clasificación. Me cuesta con neumático nuevo abrir un poco más de gas en inclinación y no pensar tanto en levantar la moto, como sí se hace con neumático usado. Es ahí donde tengo que sacar más provecho. Levantando la moto me gusto... pero me disgusto a la vez, porque con neumático nuevo no consigo sacarle partido».

Preparación física centrada en el tren superior para la MotoGP: «La MotoGP cansa casi en todas partes. Hombro, triceps y espalda es lo que más he intentado reforzar este invierno. También hay que decir que por mucho que trabajes en invierno, el primer día de test estás destrozado y parece que te haya pasado un camión por encima. Aunque entrenes con una moto de calle, las fuerzas son diferentes no consigues simular lo que es una MotoGP. Los primeros días siempre cuesta ese rodaje, pero sobre todo hay que potenciar un poco más el tríceps, espalda y hombros para estar más preparado. También es cierto que un segundo año, en el que vas más suelto sobre la moto y no tan rígido, ayuda también a cansarse menos».

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