Recordamos sus mejores finales de carrera en 500cc

El paso de Álex Crivillé por la categoría reina le convirtió en uno de los pilotos más infalibles en el final de carrera. 12 de sus 15 victorias en 500cc se cimentaron en la última vuelta, bien realizando algún adelantamiento o bien cerrando todas las puertas con una destreza que sólo el ‘noi de Seva’ sabía ejercer.


 

Victorias con adelantamiento en la última vuelta


Doohan, por partida doble, Biaggi, Okada y Abe se convirtieron en sus víctimas propicias. Crivillé ganó cinco carreras de 500cc haciendo un adelantamiento en la última vuelta. El denominador común de todos esos triunfos es que serán siempre recordados.

GP de Austria 1996. Álex mostró sus credenciales ante Doohan desde el comienzo de la temporada 1996. La invasión de público de Jerez le robó la victoria cuando parecía suya, pero pudo resarcirse dos veces en aquel año. La primera de ellas llegó en Austria, donde apuró al máximo sus opciones para adelantar a Doohan en la última vuelta. Le superó a tres curvas del final y el australiano trató de devolverle el adelantamiento en el siguiente viraje, pero entró colado. Crivillé sumó su primera victoria de la temporada, pero lo mejor estaba por llegar…

GP de la República Checa 1996. La foto finish dio como ganador a Crivillé por sólo dos milésimas en Brno.

GP de la República Checa 1996.La foto finish dio como ganador a Crivillé por sólo dos milésimas en Brno.

GP de la República Checa 1996. Quizá esta de Brno sea la victoria más recordada de la trayectoria de Álex Crivillé. Además, la logró sólo una semana después de la de Austria y volviendo a vencer a Doohan en la última vuelta. Tras un bonito duelo durante toda la carrera, Crivi pasó al ataque en la última vuelta; se coló en su primer intento de adelantamiento, pero una trazada perfecta de la última enlazada le hizo salir más rápido y vencer a Doohan por sólo dos milésimas, protagonizando uno de los mejores finales de carrera de la historia y propiciando el consiguiente enfado del piloto australiano.

GP de Italia de 1999. Era el año de Crivillé y así lo quiso dejar claro desde la primera parte de temporada. Álex llegaba líder a Italia después de enlazar dos triunfos consecutivos en Jerez y Paul Ricard, y en Mugello demostró que estaba en plena racha. Batalló hasta la última vuelta con un lesionado Max Biaggi, que le superó en la Arrabiata 1 ante el delirio de la afición italiana. Crivi se guardó su último cartucho hasta la última curva, en la que superó a Biaggi, silenció Mugello y dio un golpe de autoridad en el campeonato.

GP de Catalunya de 1999. Si el final de Mugello había sido apoteósico, el de Montmeló dos semanas después no se quedó atrás. Crivillé perdió algo de comba con respecto a Okada en la última parte de carrera y el japonés llegó a afrontar la última vuelta con seis décimas de ventaja. Crivillé estaba de dulce y no quería dejar escapar la victoria en casa, así que se sacó de la manga un final de carrera prodigioso; llegó a rueda de Okada y le superó con una apurada de frenada espectacular al llegar al Estadio. Las gradas de Montmeló enloquecieron; Álex sumó su cuarta victoria consecutiva en el año que le llevó a la gloria.

GP de Francia de 2000. La que a la postre sería la última victoria de Crivillé en el Mundial no podía acabar de otra forma que forjándose en la vuelta final. Después de una bonita lucha con Abe y Rossi durante toda la carrera –todo ello después de dar caza a Roberts, que lideró las primeras vueltas–, Crivillé llegó con opciones de victoria a la última vuelta. Se preparó el adelantamiento en la chicane Dunlop y lo certificó con una gran frenada en La Chapelle. En el resto del circuito tapó todos los huecos y sumó su 15º triunfo en la categoría reina, el 20º y último de su carrera deportiva.

 

Crivillé, un muro infranqueable en la última vuelta


Pero las victorias de Álex no sólo llegaron adelantando en la última vuelta, sino también defendiendo la posición de forma magistral. Barros, Ito, Doohan, Biaggi, Okada, Checa… todos ellos chocaron con un muro llamado Álex Crivillé.

GP de Holanda de 1992. La primera victoria para España en la categoría reina llegó gracias a Crivillé. En una carrera loca, Álex superó a Barros a dos vueltas del final y se defendió a la perfección de los ataques del brasileño y de John Kocinski en una última vuelta para el recuerdo.

GP de Calunya de 1995. Una caída de Checa cuando lideraba en solitario dejó la lucha por la victoria reducida al terceto que componían Crivillé, Ito y Capirossi. El español cerró todos los huecos en la última vuelta ante un Ito que intentó el adelantamiento en el Estadio, pero era muy difícil superar a Álex frenando; el japonés entró colado y le dejó la victoria en bandeja al piloto catalán.

GP de España de 1998. El grupo de cabeza estuvo formado en todo momento por Doohan, Crivillé y Biaggi, los grandes dominadores de aquella temporada. Álex pasó al frente a falta de 11 vueltas para el final y, pese a que no consiguió escaparse, ni Doohan ni Biaggi pudieron con él. Con la lección aprendida después del caótico final de 1996 en Jerez, Crivi cerró la puerta en la última curva de forma impecable.

GP de Francia 1998. Ni Checa ni Doohan pudieron con Crivillé en Paul Ricard.

GP de Francia 1998. Ni Checa ni Doohan pudieron con Crivillé en Paul Ricard.

GP de Francia de 1998. Dos carreras después de la de Jerez, se repetiría la situación en Paul Ricard. De nuevo grupo de tres hasta el final, esta vez con Checa en el papel de Biaggi. Carlos no pudo superar a Crivillé y acabó siendo adelantado en la penúltima curva por Doohan. Álex se llevó la carrera.

GP de España de 1999. Desde la cuarta vuelta, las dos primeras posiciones fueron comandadas por Crivillé y Biaggi, en ese orden. El italiano fue la prolongación de la Honda del catalán hasta el final de la carrera, pero no tuvo ninguna opción de superarle. Álex tapó todos los huecos en la última vuelta y se hizo con su primer triunfo en aquella temporada.

GP de Gran Bretaña de 1999. Tadayuki Okada sintió en sus carnes lo mismo que su compatriota Shinichi Ito cuatro años atrás. El japonés lanzó su ataque en la penúltima curva de Donington, pero también entró colado tratando de adelantar a Álex en su punto fuerte: las frenadas. Crivillé volvió a mostrarse infalible a final de carrera y logró su quinta victoria del año.

GP de San Marino de 1999. Fue la última victoria de Crivillé en 1999, cerrando todas las puertas a Álex Barros, su mismo rival en Assen 1992. El español no dio opciones a un excelente frenador como era el brasileño y sumó su sexto triunfo del año.