«Es una de las cosas que me hacen más feliz, significa que la gente me quiere»

En un mundo tan extremadamente competitivo como el de MotoGP, resulta difícil pensar que una victoria ajena genere tanta satisfacción generalizada. Pero eso es lo que consiguió Aleix Espargaró en Termas de Río Hondo.


Lograr la primera pole de Aprilia en la era MotoGP el sábado, la primera victoria de la marca en la categoría reina el domingo, que además sea tu primer triunfo en el Mundial, que encima llegue en tu GP 200 en MotoGP y que, por si fuera poco, te sitúa líder del campeonato. Toda la trama parece sacada de un guión que alguien hubiese escrito expresamente para Aleix Espargaró y para hacer la victoria si cabe más especial, incluso con tintes históricos por los hitos logrados con los de Noale. Pero da la sensación de que si la victoria de Aleix hubiese llegado en cualquier otro Gran Premio, en cualquier otro circuito y con cualquier otra marca, no hubiese cambiado mucho la alegría que suscitó dentro del paddock de MotoGP.

Y es que quizá el verdadero hito de Aleix Espargaró fue ese: que la corriente de satisfacción por su victoria no sólo estuviese en su equipo, en su gente o en sus aficionados más acérrimos, sino que se extendiese a cualquier rincón del paddock y entre sus propios rivales. Lo pude comprobar en mis propias carnes, puesto que contar historias (y que encima sean felices) es una de las cosas más apasionantes de mi trabajo, pero también al leer comentarios de compañeros, de aficionados, de amigos... y también tuve la oportunidad de preguntar a otros pilotos por ello. Y sí, todos coincidían: «Se lo merece» fueron las tres palabras más repetidas.

«Aleix, de momento no conozco a ningún piloto que no se alegre por tu victoria, y eso no es fácil. ¿Qué significa eso para ti?», le pregunté en la rueda de prensa post-carrera. «Sinceramente, me gusta tu pregunta, porque es una de las cosas que me hacen más feliz. Como he dicho antes, la victoria no cambia en nada mi vida. Todo el mundo me decía: "Tienes que ganar, tienes que ganar", pero yo ya estoy muy feliz con mi vida. Esto no cambia nada. Pero ver cómo ha reaccionado la gente, cada equipo... Ayer no te puedes imaginar cuántos mensajes recibí de todo el paddock y de todos mis compañeros. Eso es algo que para mí es muy importante, porque significa que la gente me quiere. Porque al final, cuando te vayas a casa y te retires, la gente te recordará como persona y para mí es muy importante. Tengo que dar las gracias a todo el mundo dentro del paddock y a quienes están detrás de las pantallas y que hoy están felices por mi victoria. Ellos saben lo difícil que ha sido para mí ganar, así que gracias», añadía Aleix. Era la última pregunta de una rueda de prensa que casi fue un monográfico con cuestiones hacia él.

Aleix Espargaro celebracion victoria MotoGP Argentina

Aleix se abraza con Rins y Martín, los otros dos integrantes del podio. (Foto: Jesús Robledo)

Un camino extraño que se ha enderezado en Noale


Que el de Aleix sea tildado como "el triunfo de la perseverancia" se explica fácil: su carrera deportiva fue un desorden absoluto en los primeros años (él mismo nos lo explicó en esta interesante entrevista en 2019). Llegó con la vitola de ser el Campeón de España más joven de la historia en 2004, pero a partir de ahí todo se desorganizó. Un año y medio en 125cc, cambio a mitad de temporada (2006) porque se le quedó pequeña la moto, dos años más en el cuarto de litro sin terminar de despuntar... y, de repente, se vio en casa. Era 2009 y tenía 20 años, pero no tenía equipo para seguir en el Mundial.

Se erigió en uno de los "conejillos de indias" que empezaron a desarrollar los primeros prototipos de Moto2 y compitió en el CEV durante algunas carreras. Su presencia en el Mundial se limitó a estar cerca de su hermano Pol, que empezaba a pelear por el título de 125cc. De repente, Talmacsi huyó en 250cc y Jorge Martínez "Aspar" pensó en Aleix para cubrir ese puesto durante dos carreras con el Balantonring Team. A partir de ese momento, en el que pasó de verse fuera a tener una pequeña ventana en el Mundial, aprendió a maximizar cada pequeña oportunidad. Hizo su mejor resultado hasta entonces (cuarto) en la carrera de su regreso (casualmente, con una Aprilia).

Y las casualidades no pararon: con Stoner de baja por la intolerancia a la lactosa, Mika Kallio pasó del Pramac Ducati al equipo oficial para ocupar su puesto, y de repente alguien pensó en Aleix Espargaró para hacerle hueco en el equipo Pramac. Corrió cuatro carreras en 2009 y se ganó un hueco para disputar el campeonato completo en 2010. Bajó a Moto2 en 2011 con el Pons Racing, donde tampoco explotó, aunque sí consiguió su primer podio. Y volvió a MotoGP, dentro de las experimentales y lentas CRT, donde el Aspar Team volvió al rescate y él respondió ganando la subcategoría los dos años. En 2014 las CRT pasaron a llamarse Open, y Aleix cambió de equipo (Yamaha Forward) pero seguía en clara desventaja técnica, aunque con más armas para plantar cara. Hizo su primera pole (Assen) y su primer podio en MotoGP (Aragón, en lluvia).

Se había convertido en un experto en maximizar oportunidades, pero sin material para optar a nada realmente destacado. En ese momento los escalones en MotoGP estaban muy marcados y sólo cuatro motos (con suerte, seis) se repartían el pastel. Aleix recibió la llamada de Suzuki en el regreso de la marca a MotoGP en 2015 y ahí quizá llegó uno de sus principales lunares, puesto que en esos dos años evolucionó la GSX-RR junto a Viñales, pero en 2016 estuvo lejos de sacarle el mismo partido que su compañero. Ahí sí que no logró optimizar la ocasión.

Aleix Espargaro victoria MotoGP Argentina 2

Foto: Jesús Robledo

Con 27 años, Aleix perdió cartel, pero pudo recalar en Aprilia, donde ha acabado demostrando que la estabilidad deportiva (y personal, con su mujer Laura y sus gemelos Max y Mía) y una capacidad titánica para no rendirse dan sus frutos. Por el equipo pasaron Sam Lowes, Scott Redding, Bradley Smith, Andrea Iannone y Lorenzo Savadori, y ninguno le batió. Aun así, el techo de Aleix en sus mejores carreras estaba en la sexta posición hasta la temporada 2020. Sufrió muchos sinsabores, lesiones y hasta pensó en la retirada.

Pero la llegada de Massimo Rivola (CEO de Aprilia) en 2019 y el salto cualitativo que dio la RS-GP en 2021 le hicieron replantearse la situación. Ahora, con 32 años y tras media vida en el Mundial, Aleix se siente capitán del barco de Aprilia, en Noale le han dado gustosamente ese 'cargo' y han conseguido desarrollar juntos una moto que está lista para lograr victorias en MotoGP. El trabajo en la histórica fábrica italiana está siendo de matrícula de honor.

Reconocimiento ganado a pulso


A partir de los 30, cuando habitualmente empieza a bajar el rendimiento de un deportista, Aleix Espargaró ha encontrado la plenitud. Ha ido al revés que el resto, pero ha llegado. Probablemente hay un deporte en el que (al menos hasta hace años) el pico de un deportista llegaba rozando la treintena e incluso superándola. Ese deporte es el ciclismo, del cual Aleix es un auténtico obseso, en el mejor sentido de la palabra.

Siendo el segundo piloto más veterano de la parrilla y uno de los más altos, probablemente a nivel físico, aerodinámico y de resistencia no hay cuerpo más 'trillado' que el de Aleix. Con nivel para disputar competiciones UCI, el ciclismo es también una forma de vida para él. A base de trabajo y de ir demostrando año tras año que podía llevar a la Aprilia a cotas más altas, se ha ganado el respeto y el reconocimiento que quizá le faltaba.

Pero le quedaba una cuenta pendiente para acallar algunas voces: estrenar el casillero de victorias, pues era el único piloto de MotoGP que nunca había ganado en el Mundial. Y cuando por fin lo consiguió, el reconocimiento fue total, empezando por su amigo y principal amenaza a la victoria, Jorge Martín: «Es una persona que me ha ayudado desde que era pequeño, desde que estaba en la Rookies Cup. Me llevaba a entrenar, me subía a su casa, me ha dado de comer, me ha dado un techo en el que dormir… Estoy súper contento por él. Cuando me ha pasado no me he dejado nada, he dado todo en la pista, pero veía que no podía con él. Iba segundo y estaba contento de que fuese él el primero».

Aleix Espargaro victoria MotoGP Argentina 5

Foto: Jesús Robledo

Pasando también por su siguiente acompañante en el podio, Álex Rins: «Estoy muy feliz por él. La verdad es que se lo merece. Me hubiese gustado luchar con él, pero no me ha dado pie a ello. Que lo disfrute».

Siguiendo por el campeón de MotoGP 2020, Joan Mir: «Aleix lleva muchos años luchando para conseguir grandes resultados y parece que le están viniendo. Es un tío que trabaja muy duro y cuando ves que alguien persigue algo con mucho esfuerzo y al final lo consigue, aunque sea rival tuyo, te alegras realmente. Enhorabuena para él y para su equipo, la Aprilia también ha mejorado muchísimo, y a ver si en las próximas carreras podemos estar más cerca de Aleix, que está yendo rápido en todos los circuitos», dijo a MOTORBIKE MAGAZINE.

Continuando por su compañero, Maverick Viñales: «Lo ha hecho con una marca que no ha ganado nunca y eso lo hace especial. Estoy muy contento por él y por el equipo. Es muy importante para la mentalidad y para la confianza del proyecto. Es obvio que, si aprietas duro, al final lo consigues. Es genial, estoy muy contento por él», respondió a este medio.

Y terminando por su hermano Pol: «Aleix es un tío muy luchador, que trabaja muchísimo, a su manera siempre encima de la bicicleta, pero focaliza siempre su trabajo como una prioridad. Que los resultados vengan para Aleix es justicia divina. Estoy muy feliz por él y por toda Aprilia. Estar aquí sin ganar y sin conseguir podios es muy duro y pese a ello han seguido trabajando, creyendo que es posible», expresó en DAZN.

Pero además de todo lo ya mencionado en este artículo, basta con un vistazo a las redes sociales de aficionados, pilotos, técnicos, del propio Aleix y demás personas que forman la órbita de MotoGP, para comprobar que la sensación general es que la de Termas de Río Hondo fue una de esas victorias que alegran a todos, incluso en algún caso hasta a los más críticos. Y sí, ese fue el verdadero hito de Aleix Espargaró.

Aleix Espargaro victoria MotoGP Argentina 1

Foto: Jesús Robledo

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