Yamaha intentó solventar los problemas en Valencia a la desesperada. La fábrica de los diapasones montó el chasis de 2016 en las motos de Viñales y Rossi el domingo, pero tampoco dio resultados. Acabaron a 13 y 35 segundos de Zarco, respectivamente.



Tratando de buscar soluciones en un fin de semana nefasto, Yamaha apostó por dar un paso atrás en Valencia y montó en sus dos motos oficiales el chasis de 2016, con el que Johann Zarco ha conseguido deslumbrar en la última parte de la temporada. Sin embargo, el cambio era sólo ese, el chasis, una “novedad” que Yamaha había preparado de cara a los test de Valencia de este martes y miércoles, pero que vista la situación adelantaron todos los planes para volver a poner en pista este chasis. El motor, aerodinámica y demás reglajes seguían siendo los de la moto de este año, por lo que de ahí salió una mezcla que tampoco dio resultados.

Viñales y Rossi apenas tuvieron tiempo para probar el chasis del año pasado. Fue en el warm up cuando Yamaha decidió introducir los cambios, y en esa sesión el de Rosas sufrió una aparatosa caída en los minutos iniciales que le impidió trabajar en la puesta a punto con este chasis. «En el warm up pocas sensaciones, porque me he caído enseguida, y en la carrera han sido muy malas, pero yo creo que hemos tenido un neumático que no funcionaba, porque tenía muchas vibraciones y nada de agarre. En el warm up, dando una vuelta, he hecho 1:32 bajos y en la carrera me veía con fuerza para hacer 1:31 bajos. Esta mañana me he sentido bien, así que a mí me gustaría continuar con este chasis. Los neumáticos serán diferentes en los test, por lo que haremos una puesta diferente para ellos. El hecho de montar el chasis de 2016 lo hemos decidido durante el fin de semana porque por más que tocábamos la moto no encontrábamos nada, y esta mañana -por el domingo-, ha aparecido todo de golpe. Sólo he dado dos vueltas en el warm up, pero en esas dos vueltas he podido comprobar dónde estábamos perdiendo el tiempo», exponía el piloto del Movistar Yamaha, que cerró la temporada con una discretísima 12ª posición en la última carrera del año, en un fin de semana en el que le hemos podido ver bastante enfadado en algunos momentos.

El principal problema que exponía Viñales sobre la moto de 2017 es que no giraba lo suficiente, algo que parece más propio de la Ducati que de la Yamaha. Con tantos cambios durante el año, la firma de Iwata ha perdido totalmente el rumbo y tiene hasta marzo para recuperarlo, pero Rossi asumía que ese periodo es realmente corto para conseguir dar la vuelta a una situación así.

Al piloto italiano le fueron las cosas mejor que a su compañero y acabó quinto, superado por Álex Rins en las últimas vueltas. Aun así, el #46 acabó a casi 14 segundos del ganador y de Johann Zarco, que volvió a superar con bastante claridad a las dos motos oficiales llevando la del año pasado. La moto es un poco más fácil de pilotar, pero seguimos teniendo dificultades con los neumáticos, ese es nuestro gran problema y hoy ha sido mucho difícil. Será un periodo importante, porque necesitamos reducir una diferencia amplia y tenemos que trabajar en diferentes áreas, desde la electrónica al comportamiento dinámico de la moto, tenemos que intentar entender cómo ser más rápidos, decía Rossi poco después de conseguir esa quinta posición, dejando claro que habían adelantado un cambio previsto para probar en los test que empiezan el martes.

Este “cambio” improvisado trajo algunas buenas sensaciones, pero los problemas seguían existiendo. «Si hubiera llevado el chasis de este año, también hubiera quedado quinto», decía Valentino, que explicaba así el buen rendimiento de Zarco: «Zarco está muy fuerte y corre con neumáticos mucho más blandos que Viñales y yo, y también respecto a los demás. Creo que también cuando usas la moto durante una temporada, tienes mucha experiencia respecto a nosotros, que la hemos usado sólo esta mañana. También hay otras cosas diferentes, como por ejemplo el motor. Pero de todos modos ha hecho una gran carrera», comentaba el italiano.

Sigue sin comprender cuál es el problema principal de la Yamaha en el que han de trabajar este invierno: «Hay muchas cosas que no entendemos. Hemos visto que he sido 20 segundos más lentos que el año pasado con los mismos neumáticos y esto es verdaderamente un misterio. El año pasado rodé en 1:31 y este año he hecho un 1:31.8 y he rodado en 1:32. 20 segundos son muchos. Esta es una cosa, la otra es que el ganador de la carrera ha sido 15 segundos más lento que el año pasado. No creo que las motos hayan empeorado respecto a 2016, pero sí era una buena oportunidad para comparar, porque las condiciones de hoy respecto a temperatura del asfalto eran exactamente iguales que el año pasado y ha sido un fin de semana completamente en seco, como el año pasado. No lo sé, tenemos que entenderlo», explicaba.

Queda claro que la firma de los tres diapasones tendrá que trabajar muy duro este invierno para voltear una situación que se complicó sobremanera a partir del segundo tercio de la temporada. El cambio del neumático delantero por parte de Michelin y los que Yamaha realizó con el chasis, montando otras dos unidades diferentes a partir de Assen y Silverstone, respectivamente, les hizo perder el camino totalmente. Terceros con Viñales y quintos con Rossi en el campeonato, y terceros en la clasificación de fábricas, Yamaha pone fin a un año que arrancó de forma magistral con Viñales pero que acaban envueltos en dudas.

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